El secretario del Tesoro, Rogério Ceron, considera que el panorama es favorable para el avance fiscal y aboga por reformas estructurales para estabilizar la deuda pública.
A pesar de los retos persistentes, Brasil se encuentra en un momento más propicio para intensificar el ajuste fiscal y alcanzar superávits primarios más sólidos. Esta aceleración se considera fundamental para garantizar la estabilización de la relación entre la deuda pública y el Producto Interior Bruto (PIB).
Esta es la valoración del secretario del Tesoro Nacional, Rogério Ceron. En su opinión, el debate sobre el ajuste fiscal pasa, sin lugar a dudas, por el control del crecimiento del gasto público. Uno de los puntos cruciales que se destacan es la necesidad de una nueva reforma de la Seguridad Social, dado que el gasto en este ámbito ha pasado del 1% del PIB hace una década al 3% actual.
En su intervención, Ceron respondió a las críticas a lo que denominó el enfoque gradualista del Gobierno en materia de consolidación fiscal. Argumentó que, al analizar los últimos 20 años, se aprecia la dificultad de aplicar medidas óptimas. El secretario defiende que lo importante es no dar marcha atrás en los logros fiscales alcanzados.
El marco fiscal y la importancia de evitar retrocesos
Al abordar las críticas al marco fiscal, que señalan un exceso de excepciones que podrían socavar su eficacia, Rogério Ceron reconoció la dificultad de evitar que se aprueben lagunas en las normas fiscales, dada la estructura institucional brasileña. Sin embargo, hizo hincapié en que lo más importante es no dar marcha atrás en los avances ya logrados.
Ceron cree que el marco actual puede ajustarse de forma más eficaz. Destaca que el país goza de mayor equilibrio social y económico, con bajo desempleo, inflación controlada y un crecimiento económico que, aunque no sea el ideal, supera al de muchos años anteriores. Esta coyuntura hace innecesario aumentar el gasto social.
Control de gastos y la red de protección social
El secretario del Tesoro destacó que el principal reto para 2027 es poner en marcha un programa sólido para la reducción de los gastos obligatorios. Sugiere que los ajustes en los parámetros del marco fiscal, como el límite del 2,5% para el crecimiento real del gasto obligatorio, pueden tener un efecto significativo a medio plazo, repercutiendo en indicadores como el salario mínimo y, en consecuencia, en los gastos de la Seguridad Social.
Otro aspecto que se ha mencionado es la red de protección social. La idea, según Ceron, es optimizar la eficiencia de los programas sociales, posiblemente fusionándolos para crear un programa de renta mínima. El objetivo es organizar el sistema para evitar solapamientos, fraudes y beneficiarios que no cumplan los requisitos, como ocurre con la Prestación Continua (BPC).
La agenda moralizante y el debate sobre los “supersueldos”
El secretario ejecutivo del Ministerio de Hacienda, Dario Durigan, ha reiterado que la prioridad de su departamento es retomar, en el Congreso, el debate sobre una agenda moralizadora y la regulación de los denominados “super salarios”. Defiende que la reforma administrativa comience por la definición de normas claras y uniformes para los salarios de los funcionarios públicos en todo el país.
Durigan explicó que es necesario establecer una norma nacional que defina claramente los supuestos jurídica y constitucionalmente admisibles para el pago de indemnizaciones. Esto, según él, consolidaría la reciente tendencia del Tribunal Supremo Federal de acabar con las “cláusulas superfluas” y aportaría seguridad jurídica al país.
Los tipos de interés, la Seguridad Social y el panorama internacional
Rogério Ceron también se refirió a la necesidad de abordar los tipos de interés a largo plazo con mayor serenidad, lo que, según él, incluye la revisar el sistema de la Seguridad Social. Considera que el conflicto entre Israel, EE. UU. e Irán es un factor que, si no se agrava hasta alcanzar situaciones extremas, puede beneficiar a Brasil.
Brasil, al encontrarse fuera de las zonas de conflicto, puede consolidarse como un “puerto seguro” para los flujos de inversión extranjera. La subida del precio del petróleo, aunque pueda generar preocupaciones inflacionistas, puede tener un efecto positivo en las cuentas públicas, con un aumento de las regalías y los dividendos de Petrobras, además de los ingresos procedentes de las subastas del sector, considerándose que el impacto inflacionista es manejable.

